El maravilloso aceite de coco

Publicado por Artemisa en

Las características sensoriales que debe tener un buen aceite de coco están establecidas por lo que captamos con los sentidos; debemos tener en cuenta que su sabor y olor deben ser ligeros a coco, que su color sea blanco, si tiende a ser café o el olor es saturado a coco, es que ha sido sometido a altas temperaturas, perdiendo sus características.

El aceite de coco está compuesto por cadenas de carbono cortas y medias, idénticas a las de la leche materna. El tamaño de las cadenas de carbono hace que este líquido sea altamente digerible. Además, en su metabolismo se forman unos subproductos llamados cuerpos cetónicos, que se convierten rápidamente en fuente de energía, por lo cual se recomienda a personas con hipotiroidismo y en tratamientos para reducción de peso. Los cetónicos también pueden reemplazar a los carbohidratos como fuente de energía para el cerebro, pudiendo mejorar la salud. En la medicina ayurveda se utiliza como enjuague bucal para disminuir la carga bacteriana de la boca, disminuyendo los procesos inflamatorios.

Sus propiedades antimicrobianas y antivirales se atribuyen a la presencia del Ácido Láurico (ácido graso saturado de cadena media) que se metaboliza rápidamente, sin depositarse en las paredes arteriales, transformándose en energía. Cuando este ácido está presente en el cuerpo puede destruir: virus, bacterias, hongos y otros microorganismos patógenos, ayudando a prevenir infecciones.

Tiene varias alternativas en su modo de empleo. Para la cocción de los alimentos, por ejemplo, soporta 250 grados centígrados sin quemarse, lo cual aporta un ligero sabor a coco, sin embargo, su mejor provecho se alcanza al consumirlo crudo, en un batido, con el pan o la arepa, reemplazando las margarinas.

Otro uso interesante es el cosmético. Este aceite da brillo y suavidad en la piel y el cabello, y para realizar masajes corporales es magnífico, así la piel se alimenta, mientras se experimenta el placer de sentir su aroma. En la medicina ayurveda hay una regla de oro: “debemos aplicarnos en la piel lo que nos podamos comer”.

 

Como es un aceite 100% puro y prensado en frío, libre de preservantes, debemos tener cuidados básicos; no tenerlo expuesto al sol, colocarlo en una estantería fresca, no contaminarlo con las manos o con cucharas húmedas, taparlo inmediatamente después de ser utilizado, y consumirlo en un periodo inferior a un año.

Es importante saber que el aceite de coco a una temperatura mayor de 24 grados centígrados se encuentra en estado líquido; en este estado puede presentar algún decantado propio de su pureza, si está por debajo de dicho valor, se encontrará en estado sólido.

Colabora para Artemisa :

Alejandro Barrientos R.  – Bio Oil

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